Venezuela sufre los embates del fracaso político del gobierno de Nicolás Maduro. Para los gobernantes bolivarianos fue una sorpresa la expresión de la voluntad popular el pasado mes de diciembre. Sin el apoyo de los militares, no fue posible realizar el golpe de Estado que hubiese servido para desconocer el resultado electoral y gobernar directamente por decretos presidenciales. Sin embargo, la complicidad de un poder judicial corrupto está facilitando que se irrespete la voluntad democrática del pueblo venezolano y se anule por completo la posibilidad de tener una salida política a la catástrofe que vive el hermano país. Ahora, el parlamento, en busca de oxígeno y solidaridad, solicita a la Organización de Estados Americanos su participación para rescatar el Estado de derecho. Nuestro silencio frente a esto, es indigno. Este es un buen momento para que América Latina termine con la complicidad y facilite el diálogo político que necesitan los venezolanos.
hoyporhoy
04 mar 2016 - 07:21 AM
