El Tribunal Electoral (TE) ha sido en el último cuarto de siglo la columna vertebral de la democracia panameña. Como toda creación humana, la normativa electoral necesita ser actualizada con la realidad del mundo en que vivimos. Sin embargo, el proyecto de ley 292, en consideración por la Asamblea Nacional, transforma al TE en un leviatán omnímodo que controlará a los partidos políticos, a los medios de comunicación y a la libertad de expresión en nuestro país. La experiencia latinoamericana ha demostrado con creces que ese no es el mejor camino para la democracia, porque silenciando a los medios se pervierte a la autoridad. Pareciera que lo que se pretende es la creación de un poder absoluto, disfrazando a un lobo con piel de oveja. El artículo 409 del Código Electoral vigente le permite al TE cerrar medios sin el debido proceso. A los ciudadanos debe alarmarnos que este ripio dictatorial siga vigente y que a quienes les corresponde defender la democracia les parezca natural la censura y la restricción de las libertades.
hoyporhoy
26 feb 2016 - 07:02 AM