La adicción al alcohol es el enemigo invisible que cada día destruye más a familias y a la sociedad panameña. Las estadísticas son duras. Panamá tiene el segundo consumo per cápita más alto de licor de la región centroamericana. La incómoda verdad de que es más barato comprar una bebida alcohólica que adquirir el volumen equivalente en leche para los niños revela la existencia de un subsidio sombra al sufrimiento, al empobrecimiento y a la violencia en nuestro país. El consumo generalizado de alcohol en toda fiesta, celebración o feriado se ha convertido en el disparador de fenómenos como la violencia doméstica, los embarazos no deseados, los accidentes de tránsito, el ausentismo laboral y tantas otras afectaciones que impactan de manera negativa a nuestra población. No hay soluciones fáciles a este problema, sin embargo, el primer paso, al igual que en toda terapia de recuperación, es reconocer la realidad y aceptar que estamos enfrentando una crisis de alcoholismo de grandes proporciones que le roba las posibilidades de desarrollo y bienestar al país. Es nuestra responsabilidad, como sociedad, enfrentar el problema y propiciar una solución.
hoyporhoy
21 feb 2016 - 05:09 AM