El descubrimiento en Colombia de la trama de corrupción política y policial bautizada como la “comunidad del anillo” fue el resultado de un extenso trabajo periodístico sumamente peligroso, por el cual periodistas de los medios que contribuyeron a documentar el escándalo fueron perseguidas y sus comunicaciones interceptadas por los servicios de inteligencia del vecino país. La corrupción es verdaderamente el cáncer de América Latina, y su impunidad, la principal barrera al desarrollo de nuestros países. La violencia, las amenazas, el hostigamiento y los ataques a los periodistas y medios de comunicación son una triste realidad en nuestro continente. Al tolerar que los carteles, las guerrillas, las mafias o los funcionarios corruptos intimiden a una prensa libre e independiente, se favorece que el silencio y las tinieblas sean la norma. Hoy en Colombia hay más luz, gracias a las valientes periodistas que tomaron los riesgos de contar la verdad. Frente al crimen, callar jamás.
hoyporhoy
17 feb 2016 - 07:11 AM
