A una semana del inicio oficial de los carnavales, la ciudadanía espera coherencia y claridad de parte del Gobierno Central y de los municipios en relación con la crisis nacional del agua. Es absurdo que para las fiestas en la ciudad capital se destinen decenas de miles de dólares para el alquiler de carros cisterna que abastezcan las mojaderas, cuando en la propia periferia del área metropolitana hay comunidades que no conocen las visitas regulares de los camiones del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales. En Azuero, donde fallecen cientos de cabezas de ganado y la merma en la producción del maíz es gravísima por culpa de la escasez del vital líquido, se hace imperdonable, no solo que los culecos se mantengan como si nada, sino que, además, se extienda su horario para el despilfarro hídrico. De esta manera, los caciques locales se pueden congraciar con las tunas y sus patrocinadores. Al parecer, debemos entender que con los excesos de la fiesta del Rey Momo nos convertimos en un país de ficción, donde no pasa nada con la corrupción, sobra el agua y los líderes políticos están convencidos de que al pueblo solo hay que darle circo, ya que el pan es para ellos.
hoyporhoy
30 ene 2016 - 05:46 AM
