El entorno generalizado de impunidad, cada vez más acentuado en nuestro país, se alimenta a diario de situaciones como el exceso de burocracia policial y la mora judicial. Esto aunado a una cultura permisiva con la corrupción, en la que se amparan acciones ilícitas y deshonestas perpetradas por funcionarios de todos los niveles. Es harto conocido que con el abuso del poder y la presión económica se logra arrinconar a servidores públicos honestos e incluso se desnaturalizan las tareas de investigación. Muchas veces los victimarios se nos presentan como víctimas y viceversa. Los actos de corrupción, cometidos ya sea por policías de tránsito o por las altas figuras de la Corte Suprema de Justicia, constituyen un ejemplo social que está en las antípodas de lo que debe ser. En estos momentos los diversos sectores del país coinciden en que la única ruta posible para salir del subdesarrollo es poner un alto a la corrupción y a la falta de transparencia, por lo que es esencial que quede claro, que solo lo lograremos si tanto los ciudadanos como los gobernantes trabajamos en el destierro de una vez por todas de la impunidad.
hoyporhoy
09 ene 2016 - 06:42 AM