Panamá empieza el año con los lagos Gatún y Alajuela a un metro menos del nivel promedio, lo que amenaza el suministro de agua potable de más de un millón de personas en la ciudad capital. En las provincias, las lluvias recibidas en los últimos meses no han sido suficientes ni para recuperar la capa vegetal ni para recargar los acuíferos y napas subterráneas que sirven de reservas para ríos y pozos. Ante esta situación crítica, las autoridades correspondientes del Ministerio de Ambiente, Ministerio de Desarrollo Agropecuario y del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales han ideado planes y proyectos con el fin de mitigar la eventual crisis producto de la escasez de lluvias causada específicamente por el fenómeno de El Niño. Lo anterior es reflejo de la carencia de una política general de Estado sobre la gestión del agua y los conflictos de intereses sobre sus usos. La realidad es que aunque ya en años anteriores hemos sufrido las duras consecuencias de las sequías, los gobiernos siguen improvisando. El agua es un recurso indispensable para la economía y la subsistencia del ser humano. Su buen uso y administración es responsabilidad de todos. Lo contrario tendría consecuencias devastadoras para el país.
hoyporhoy
04 ene 2016 - 06:20 AM
