Este 2015 se caracterizó por el despertar de la justicia en Panamá. En los 112 años de historia republicana nunca se había llegado tan cerca de enfrentar la corrupción de los ricos y poderosos, de la forma en que se ha hecho en estos 12 meses. Aunque parece temprano para decirlo, el país bien puede haber terminado con la era de la impunidad y del “no pasa nada”. Los eventos más recientes en Colombia y Estados Unidos demuestran con claridad meridiana que existen las herramientas para procesar efectivamente, donde quiera que se encuentren, a los más buscados por el Ministerio Público y el Órgano Judicial. Todavía existen lagunas importantes, casi castas intocables, tanto del gobierno anterior como del actual, que deben rendir cuentas por el latrocinio que vivió el país. Sin embargo, las lecciones del FIFAgate, y del juicio a un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, nos dicen que podemos tener esperanza, que un mundo libre de impunidad es una utopía posible, ojalá en 2016.
hoyporhoy
31 dic 2015 - 05:58 AM
