Los resultados del reciente Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo se destacaron por ubicar a nuestro país entre los últimos puestos de América Latina y el Caribe en materia de la calidad de la educación. Un puñado de escuelas, sin embargo, rompió con el promedio de los centros de educación públicos panameños. Estas escuelas, ubicadas en Antón, Arraiján, Calobre, Guararé, La Chorrera, Las Cumbres, La Pintada, Olá, Penonomé y Santiago, son la excepción que demuestra que existe una forma de hacer que la educación funcione para el futuro del país. Quizás la hipótesis más simple, que explique estos sorprendentes resultados, sea que una doble combinación de madres y padres de familia, junto con maestros y profesores abnegados es capaz de sobreponerse a cualquier carestía o falta. Esto no lo sabremos hasta que se investigue en profundidad y sin prejuicios ni influencias de parte de los ambiciosos gremios o la negligente burocracia, qué fue lo que pasó realmente en esta decena de escuelas. Mientras tanto, conservamos la esperanza de que una educación mucho mejor es posible con los recursos y talentos que tenemos.
hoyporhoy
21 dic 2015 - 06:52 AM
