El otrora presidente de la República y hoy diputado del Parlamento Centroamericano ahora se encuentra “en rebeldía”. Así lo declaró el magistrado juez de garantías del caso de los pinchazos al final de la audiencia de ayer. Después de toda clase de maniobras, pretextos y retrasos, la justicia panameña se encarriló hacia la búsqueda de la verdad material, en una de las causas penales con más víctimas que ha conocido el país, en la cual, al menos 150 personas perdieron su intimidad y vieron su dignidad burlada para fines perversos y persecuciones paranoicas. Se jugó con la vida personal, con los secretos empresariales, con las confidencias familiares, y se utilizó el terror como arma de dominación psicológica. El que juró defender la Constitución y la Ley hoy es un evasor de la justicia. Él y sus secuaces han tratado de arroparse con el manto de la persecución política, como si fuera un Leopoldo López del istmo, cuando en realidad ha sido una mezcla venenosa de la demagogia y la tiranía. Así de clara es la historia y el mundo lo sabe.
hoyporhoy
12 dic 2015 - 05:34 AM