En la mayor parte del mundo, la maternidad no es una opción libremente escogida por las mujeres con un consentimiento pleno y en ejercicio de todos sus derechos. A pesar de ello, y con el enorme costo emocional y fisiológico que involucra dar vida a un nuevo ser, las madres asumen la carga de esta tarea a nombre y en beneficio de toda la sociedad. En este esfuerzo las acompañan abuelas, hermanas, tías y amigas, que sacrifican sus propias vidas para hacer posible que los miembros más jóvenes de la especie humana tengan una oportunidad de desarrollarse. Nunca tendremos suficiente vida, ni formas adecuadas de darles las gracias y expresarles nuestro profundo reconocimiento a todas las mujeres que escogieron dejar de un lado su propio futuro y potencial para nutrir e impulsar el porvenir de las nuevas generaciones. El amor no se puede pagar, las lágrimas no se pueden olvidar, pero cada gesto de cariño recibido se constituye en una semilla que germina dentro del corazón de cada hija o hijo para hacernos parte de la eternidad. No en vano, la primera palabra que pronunciamos en nuestra vida es “Mamá”.
hoyporhoy
08 dic 2015 - 05:52 AM
