Argentina fue uno de los países más prósperos del mundo. Una combinación de dictaduras militares, gobiernos autoritarios y populismos demagógicos la llevó al precipicio económico, caracterizado por una creciente inflación y altos niveles de pobreza que hoy castigan a la nación austral. Con la elección presidencial de ayer terminó el capítulo de la saga de los Kirchner, quienes dejan una huella negativa sobre la sociedad civil, las libertades públicas, los medios de comunicación y la economía argentina. Mauricio Macri ganó limpiamente en la segunda vuelta electoral, con un margen que demuestra lo dividido del electorado. Esto debe ser su principal fortaleza, porque lo obliga a ser moderado y a trabajar en la formación de alianzas y la recuperación del respecto a las instituciones. El efecto sísmico que este cambio de gobierno provocará dentro del Mercosur quedará por verse en Brasil y quizás hasta en Venezuela, donde los electores hastiados de sacrificar su libertad a cambio de milagros de justicia social, pueden recuperar el compromiso con las democracias respetuosas de los derechos humanos y distantes de la corrupción.
hoyporhoy
23 nov 2015 - 06:39 AM