La Caja de Seguro Social (CSS) ha sobrevivido al parasitismo del Gobierno central y a una sucesión de administraciones mediocres. A la institución le han cargado la planilla de funcionarios insensibles a la necesidad ajena. Además, las prácticas peculiares de compras y contrataciones de la entidad presentan un panorama dantesco de obras faraónicas y de medicamentos a precios exagerados. ¿Cómo se explica que la CSS carezca de estados financieros actualizados? Ni siquiera sabemos si el programa de Invalidez, Vejez y Muerte tiene fondos suficientes. La conclusión lógica es que a la CSS no le faltan recursos, sino liderazgo, integridad y, sobre todo, un sentido de respeto a la misión y el mandato de la institución. Para salvarla de la burocracia y de la politiquería, hay que rescatarla de su perenne junta directiva, de los gremios que la controlan y de los proveedores corruptos que la saquean.
hoyporhoy
07 oct 2015 - 06:59 AM
