Históricamente, Panamá no ha sido afectado por desastres naturales significativos. Este hecho explica en gran parte nuestra cultura de poca preparación y planificación frente a eventos catastróficos. El área metropolitana se ha convertido en un imán para la población que, en busca de un mejor futuro, se ha asentado en cualquier espacio disponible, sea o no seguro para la vida humana. A esta situación se le adiciona la proliferación de urbanizaciones y complejos de condominios, que construidos con un uso intensivo de los suelos, han aumentado la saturación del espacio urbano y el riesgo del colapso de los servicios públicos. Esta compleja realidad ha creado impactos indeseables que incluyen los embotellamientos masivos de tráfico, la falta de espacios públicos y amenazas a las comunidades vecinas como inundaciones y deslaves. Los riesgos son ciertos, los damnificados son muchos y los daños potenciales pueden ser mayores. Llegó la hora de enderezar la gestión del sector construcción y de establecer una verdadera planificación urbana para el bien de todos. Basta de esperar a los desastres para actuar.
hoyporhoy
16 sep 2015 - 06:32 AM