La Unión Europea se enfrenta al mayor reto existencial de su historia. La idea de una Europa sin fronteras y libre de barreras al desplazamiento de personas se cruza con la dura realidad de los cientos de miles de refugiados sirios y de otros tantos refugiados y migrantes asiáticos, africanos y eslavos, que han puesto a prueba las instituciones del Viejo Continente. La decisión de posponer hasta el 8 de octubre la respuesta común frente al drama humanitario sirio, nos recuerda lo difícil y complicado que ha resultado el manejo de la cuestión económica y financiera de Grecia, la cual sigue transitando entre soluciones interinas. Lo que se está jugando en la actualidad no es solo el liderazgo europeo en el mundo, sino el proyecto mismo de integración económica, política y social. Europa parece estar más cerca del retorno a las viejas fronteras nacionales, que a los nuevos horizontes de una federación multicultural y pluralista. La paz mundial depende del éxito de la Unión Europea. Mantener vivo el sueño de la integración, y convertirlo en una realidad, debe ser la meta de sus líderes, sin importar partidos o historias pasadas.
hoyporhoy
15 sep 2015 - 06:03 AM