La Feria Internacional del Libro de Panamá se ha convertido en una de las actividades culturales de mayor importancia en el país y, en muy corto tiempo alcanzó el cuarto lugar en eventos editoriales de América Latina. Con más de 100 mil títulos disponibles, este encuentro rompe los mitos que existían acerca de que el panameño no leía, y que los libros no tenían cabida en nuestra sociedad mercantilista. Nada más lejos de la verdad. Los istmeños leemos a raudales, desde alta literatura hasta autoayuda en busca del significado y del sentido de la vida. Gracias al liderazgo de la sociedad civil, principalmente de la Cámara Panameña del Libro, y de cientos de autores, promotores culturales, editores y de decenas de miles de lectores, este evento es la cita obligada de la literatura en Panamá. Un pueblo que no escribe y que no lee está destinado al olvido. Esta feria debería contar con todos los apoyos e incentivos económicos que reciben, por ejemplo, los carnavales o las exposiciones comerciales, para transformar a la sociedad y convertir a Panamá en una República de la cultura, en la que los libros nos hagan verdaderamente libres.
hoyporhoy
20 ago 2015 - 07:14 AM
