Asumir la responsabilidad por las consecuencias de los propios actos es la señal más clara de la madurez de una persona. La sociedad civil empieza a expresar el deseo de los panameños de que el expresidente vuelva al país a enfrentar a sus conciudadanos y a las instituciones. El cuento de persecución política tiene patas muy cortas, al igual que el otro sobre venganzas personales de una clase política y empresarial a la que supuestamente le aplicó la ley por igual. Su ejército de abogados defensores y su brigada de voceros que tuercen la verdad a conveniencia del jefe no pueden tapar lo obvio: cada día se acerca el momento de la justicia, en que se deberá mirar en el espejo. Así podrá reconocer al hombre que es, un mendigo moral, y no al gigante que pretendió ser y con cuya imagen engañó y manipuló a todo un país. La valentía y el coraje se demuestran ahora, volviendo del autoexilio y dando la cara.
hoyporhoy
19 ago 2015 - 05:56 AM
