El 3 de mayo de 2009, 60.31% de los votantes eligió como presidente a Ricardo Martinelli Berrocal. Los electores fueron enamorados por la premisa de que el Estado sería gobernado por los mejores y que un empresario tan rico no dejaría que se robaran la hacienda pública. Lo ocurrido en los siguientes cinco años escapó por completo de la imaginación ciudadana. Esa administración coincidió con el período de mayor bonanza de la historia del país. Las obras faraónicas y las contrataciones amañadas intoxicaron la economía y la sociedad panameña. Con cada nuevo reportaje periodístico, o por la gracia de las investigaciones judiciales en el extranjero, descubrimos que el cuento de Las mil y una noches del diputado se redujo a uno solo: Alí Babá y los 40 ladrones. Sus secuaces han podido evadir la justicia, reunirse con él o encontrar sus propios escondrijos en el extranjero. Nuestra nación, traicionada por el político que más votos ha recibido en la historia, sufre por su culpa un rezago de inequidad generalizada que nos recuerda cada día las oportunidades perdidas por su desgobierno.
hoyporhoy
18 ago 2015 - 06:58 AM
