El caso de la comida deshidratada pone de manifiesto la actitud de forajidos y de asaltantes inescrupulosos que predominó en el gobierno pasado. Dos de los aspectos más importantes de una sociedad: la educación y la alimentación de la niñez, fueron sacrificados de forma descarada y corrupta para hacer ganancias a manos llenas. Los ministros de Salud, Educación, Desarrollo Social y de la Presidencia estuvieron presentes en una degustación simulada para hacer creer que los estudiantes más pobres del país comerían lo mismo que ellos. Esta gente no se detuvo ante nada ni les importó bandera, pueblo o sufrimiento alguno. Sería muy apropiado que el Ministerio Público investigara en los centros de salud de todo el país, los datos sobre niños enfermos y su posible vinculación a la bazofia deshidratada importada de Brasil. Es de rigor estudiar si hubo fatalidades o daños permanentes entre los estudiantes que fueron intencionalmente alimentados para robarle al Estado. Nunca habrá suficiente condena para semejantes criminales.
hoyporhoy
14 ago 2015 - 07:03 AM