Como se denunció en su momento por parte de expertos y activistas, la iniciativa de sacar oro y cobre del subsuelo panameño solo beneficiaría a unos cuantos, a costa de dañar a las comunidades, envenenar los ecosistemas y afectar al erario. Ahora, el Estado deberá desembolsar aproximadamente 30 millones de dólares para iniciar las tareas de saneamiento ambiental de la mina de Petaquilla. Esto es un recordatorio de la forma tan irresponsable con la que gobiernos pasados se embarcaron en el espejismo de la extracción de minerales, con la complicidad de la banca multilateral, bajo el pretexto de la gran cantidad de fuentes de trabajo que se generaría y las multimillonarias regalías que recibiría el Estado, nada de lo cual fue cierto. Qué lástima que los expresidentes y exministros de Comercio, que permitieron y participaron en este negocio, no respondan con su patrimonio personal por el riesgo ambiental que han causado. La mejor forma de dominar la naturaleza, es obedeciéndola. Llegó la hora de pagar las cuentas del analfabetismo ecológico de nuestra clase política. ¿Quedó clara la lección?
hoyporhoy
28 jul 2015 - 05:56 AM
