La esencia del fútbol se ha perdido otra vez. Ya no son los casos de sobornos en los que se ven envueltos los altos directivos de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), lo que mancha a este deporte, sino que los partidos ya finalizan con un fuerte tufillo a corrupción para beneficiar, de manera escandalosa, a equipos escogidos. La derrota de anoche de Panamá frente a México por un cupo a la final de la Copa Oro, por decisiones desafortunadas del árbitro, es otra muestra de que algo está podrido y que el fútbol, en vez de unir a los pueblos, los está distanciando. Es hora de que los federados panameños eleven su voz de protesta y hagan respetar a todo un país. ¡Basta de vivir de las dádivas de un organismo manchado! Al onceno de México: una lección; el “fair play” vale más que un trofeo sucio en una vitrina. Lo de anoche ha convertido a nuestros gladiadores en los héroes de todo un continente. Y aunque Panamá perdió un partido, lo hizo con el orgullo de verdaderos campeones. Su título está en casa y ese es el cariño de toda una afición, que los espera con los brazos abiertos para simplemente darles las gracias.
hoyporhoy
23 jul 2015 - 07:16 AM