El FIFAgate pica y se extiende. Los liderazgos perennes, con sus tramoyas y reelecciones, son las mejores incubadoras de la corrupción. Sea en el deporte mundial, nacional, e incluso en la Universidad de Panamá, la casta aristocrática que se ha enquistado en el poder solo puede llevar hacia instituciones mediocres que acogen en su seno un alto potencial de corrupción. En lo que se dibuja como un aviso a los corruptos criollos y de todas partes, el lavado de dinero no se restringe al narcotráfico, sino a cualquier actividad delictiva, incluyendo el peculado, la coima, la extorsión empresarial, la evasión de impuestos y el enriquecimiento injustificado. Todas esas conductas están sujetas a los protocolos de control y seguimiento financiero aplicados al comercio de drogas ilícitas y al terrorismo. Hoy se inicia un mundial de la categoría Sub-20, en el que el talento de los jóvenes tiene su vitrina, y sobre sus hombros, no los de la mafia, está el futuro esperanzador del rey de los deportes como un juego limpio, dentro y fuera de la cancha.
hoyporhoy
29 may 2015 - 05:58 AM
