En uno de los momentos clave de su carrera política, Ariel Sharon fue acusado de cometer crímenes de guerra por un prestigioso programa de periodismo investigativo de la televisión estadounidense. El político israelí demandó por calumnia a la empresa y obtuvo la retractación y las disculpas de la televisora. Un muy cercano colaborador del presidente de la Asamblea de Venezuela, Diosdado Cabello, desertó y declaró al diario ABC de España que su jefe mantenía vínculos con el narcotráfico. Algunos diarios venezolanos buscaron el ángulo local de la noticia y reprodujeron la información del periódico español. La reacción del parlamentario, a quien muchos consideran el poder real en su país, no se hizo esperar y obtuvo del Gobierno la decisión para que 22 directivos de las publicaciones El Nacional, Tal Cual y La Patilla fueran sometidos sin proceso judicial alguno a la prohibición de salir del país, quizás como un primer paso dirigido a silenciar las pocas voces independientes de la tierra de Bolívar. Si Cabello quería probar su inocencia debía demandar en España, como lo hizo Sharon en Estados Unidos. Silenciar a los medios en Venezuela solo implica que el que calla otorga.
hoyporhoy
16 may 2015 - 05:39 AM
