María del Pilar Hurtado –la que fuera jefa de los servicios de inteligencia de Colombia y que vivió plácidamente en Panamá, amparada por el gobierno de Ricardo Martinelli– fue condenada ayer por espiar a políticos, periodistas, jueces y magistrados, entre otros. Al mismo tiempo, la Corte Suprema de aquel país ha solicitado una investigación contra el expresidente Álvaro Uribe, ya que él conocía de estas operaciones. Ese afán de espiar a todo adversario se repitió en Panamá y eso tienen en común Uribe y Martinelli, quienes enfrentarán investigaciones por las mismas razones. Quizás haya sido el malsano gusto por espiar que Martinelli le abrió de par en par las puertas del país a la ahora delincuente, que tendrá que pagar su osadía con 14 años de prisión. Conviene a los acusados locales de esas prácticas mirarse en el espejo de Hurtado. Tal vez aprendan que el poder no es eterno.
hoyporhoy
01 may 2015 - 05:59 AM
