La lucha por la libertad de expresión es diaria. Nunca acaba, incluso en países con democracias maduras, como Estados Unidos. Es una batalla en la que los periodistas y medios son víctimas, sin contar a los miles de ciudadanos que reclaman respeto a un derecho inherente a la condición del ser humano. Pero hay batallas desiguales, en las que el Estado se torna un terrorista contra esas libertades. Una cosa es leer las noticias y otra escuchar de viva voz a las víctimas. Y después de oír los informes de libertad de expresión de periodistas de Venezuela, Argentina, Ecuador y varios otros países, uno no puede menos que preguntarse: ¿Qué ha pasado? ¿Cómo es posible que esos gobiernos hayan ido tan lejos, mancillando y atropellando los derechos de sus pueblos y libertades elementales del hombre? Esa es la batalla que libran periodistas y sociedades. A todos los que han quedado sin voz, a los periodistas enterrados o los que temen ser asesinados, les debemos solidaridad y respeto. Son héroes y mártires de la libertad de expresión y por más que quieran silenciarlos, nunca lo lograrán, porque todos nosotros seremos el eco de sus voces. Nunca los callarán.
hoyporhoy
08 mar 2015 - 07:11 AM