hoyporhoy

Para nadie en Panamá es un secreto que el programa de regularización migratoria llamado Crisol de Razas se transformó de una buena iniciativa en un negociado más del pasado gobierno. Eso es cierto y debe ser corregido. Pero que varios diputados utilicen el pleno Legislativo y se tomen la discusión del proyecto de ley que pretende eliminar la norma que ampara dicho programa para atacar a las decenas de extranjeros -y de paso a sus descendientes- que año tras año llegan al país legalmente y contribuyen a robustecer la economía y a la sociedad misma, deja muchísimo que desear. Un país como Panamá, que históricamente se ha nutrido de la inmigración, abierto al tránsito y al comercio internacional como “puente del mundo”, no se puede permitir este tipo de actitudes que nos recuerdan a los ruidosos ultranacionalistas europeos. En Panamá no se debe tolerar la discriminación por ningún motivo.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Cepanim: ¿cuándo iniciará entrega a herederos de beneficiarios fallecidos?. Leer más
  • Tren Panamá-David: Aeropuerto de Albrook operaría cinco años más antes de su traslado. Leer más
  • Gobierno busca frenar en la Corte Suprema la Policía Municipal que creó el alcalde Mizrachi. Leer más
  • La corrupción hace ‘lobby’ en Washington. Leer más
  • Residentes de Villa Lucre rechazan nuevos proyectos en terreno que reclaman como parque ecológico. Leer más
  • ‘Perdónenme’: Muerte de influencer conferencista Marie Claire reabre el debate sobre la salud mental en Panamá. Leer más
  • Exjefe de la DGI relata cómo funcionó la red que burló el E-Tax: estos son los funcionarios, abogados y sociedades investigados. Leer más