El ataque al semanario Charlie Hebdo, en Francia, y el de hace dos días contra un caricaturista en Copenhague, Dinamarca, con saldo entre ambos de más de una decena de muertos, solo demuestran la intolerancia que vive actualmente la sociedad. Un fenómeno del que no escapa Latinoamérica, con un alto índice de asesinatos de periodistas en países como México y Honduras, donde ejercer la profesión es sinónimo de peligro. Ahora, gobernantes y altos funcionarios con epidermis sensible a las críticas de los medios de comunicación —Venezuela, Argentina y Ecuador, por mencionar algunos— disparan amenazas e insultos para desacreditar y silenciar a quienes osen disentir, ya sean nacionales o extranjeros. El fanatismo religioso ha encontrado en ciertos políticos del área a sus mejores aliados. En nuestro país se vivieron momentos tensos con el último inquilino del Palacio de las Garzas, con cercos informativos, amenazas y embates lesivos a la libertad de expresión como forma de mantener el velo al atraco permanente al erario público y al debilitamiento de la institucionalidad. Estos son ejemplos y episodios que no se pueden copiar ni repetir.
hoyporhoy
16 feb 2015 - 05:16 AM
