“Robar es pecado y robarle a los que menos tienen o nada tienen, más pecado aún”. Con esta frase, el Presidente, en su informe a la Nación presentado ayer, nos recuerda la trama de lo vivido en el último lustro y el gran reto que esto supone para todos los actores políticos del país. Ahora corresponde iniciar una fase de lucha contra la corrupción, con acciones concretas por parte de la nueva procuradora general de la Nación, del contralor general y del propio Ejecutivo, el cual debe facilitar los recursos económicos a los otros poderes del Estado adicionales y necesarios para cumplir con las complejas tareas que él mismo detalló en su mensaje. Adicionalmente, el poder Ejecutivo debe liderar con el ejemplo de transparencia y rendición de cuentas. De otra forma, lo que el mandatario reconoció como el gran riesgo que enfrentó el país “de perder nuestra democracia y nuestras instituciones, no a costa de las armas, sino del dinero producto de la corrupción y el clientelismo”, será la característica permanente de un sistema político débil y viciado, que es incapaz de reformarse y de garantizarle a los panameños un futuro mejor.
hoyporhoy
03 ene 2015 - 05:12 AM
