El conocimiento de la memoria histórica facilita a los ciudadanos la creación de una identidad nacional basada en verdades y no en mitos. El establecimiento de un Museo de la Democracia por parte del Tribunal Electoral y su vinculación a la red internacional de museos de la democracia, nos permite dialogar con lo que está pasando en el mundo, en materia de elecciones y de realidades políticas. Nuestro estado de derecho y el correspondiente clima de libertades públicas requieren de una ciudadanía activa y comprometida, por lo que se necesita una fuente de referencia que nos sirva de antorcha, para aclarar e iluminar el pasado y para indicar el futuro. Para mantener este museo abierto y en crecimiento, debemos ejercer una ciudadanía informada y distinta, quizás esto salve a nuestra democracia. El reconocer el heroísmo cívico de quienes nos precedieron, al igual que saber de primera mano las trampas y las infamias políticas del pasado, es la mejor vacuna que podamos tener.
hoyporhoy
19 dic 2014 - 11:50 AM
