Mientras en Panamá la justicia aún se debate en continuar las investigaciones del caso Odebrecht, en el resto de América Latina se profundizan las pesquisas, aumentando el número de personas y empresas envueltas en el megaescándalo. Colombia, Perú, Argentina, Ecuador, Brasil mantienen abiertas las investigaciones, mientras que aquí las autoridades parecen más interesadas en echarle tierra al robo de nuestros recursos que llevar a los culpables a la cárcel y hacer que devuelvan el dinero. Los panameños merecemos saber qué pasó, quiénes participaron, cuánto se robaron, pero algunos insisten en mantener un velo de impunidad que los haga inalcanzables. La más pura traición a la patria, a sus deberes, a sus conciudadanos. Y si su posición es apelar al olvido, no habrá recurso, argumento o prueba que sirva para abrirle los ojos, porque ex profeso, han decidido cerrarlos. Ignoran el daño que sumarán al país, donde la justicia se ha convertido en un mal chiste, en una ofensiva caricatura, defendida solo por quienes prefieren la impunidad. Si Odebrecht corre la suerte de tantos otros escándalos, habremos fracasado como sociedad y como democracia.
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23 sep 2019 - 05:00 AM