En un poblado ubicado en las montañas de Capira, se nos reveló el verdadero rostro de la politiquería criolla. La acción valiente de un equipo de periodistas independientes de Claramente dejó de manifiesto que las viejas mañas del clientelismo se mantienen vigorosas, aunque estén más ocultas.
Es injustificable que se impida o intente impedir a ciudadanos el derecho al libre tránsito y al ejercicio de la libertad de información, que incluye el derecho de buscar y constatar hechos de valor noticioso. Como si fuera poco, estos ciudadanos fueron atacados y perseguidos por una turba de activistas claramente identificados como parte del equipo de campaña de la diputada Yanibel Ábrego.
Y para agregar sal a la herida, la diputada emitió un comunicado en el cual ni se disculpa ni reconoce errores en el proceder de su equipo de campaña; y junto a la tibia declaración del Tribunal Electoral, en la cual remiten a terceros la responsabilidad jurisdiccional de este incidente, nos deja claro el panorama a los panameños de la impunidad que debemos enfrentar.