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Hoy por hoy

La necesidad de modernizar la infraestructura de las principales ciudades del país, así como la aspiración de recuperar el paisaje urbano, impulsó el proyecto de soterramiento de cables en el área bancaria de la capital e iniciativas similares en el interior del país. Desde el punto de vista de la ingeniería civil, estos esfuerzos tienen un importante nivel de complejidad, ya que se debe trabajar en áreas que están en permanente uso por la población. Por esto no sorprende que las obras no se hayan concluido, que alguno de los contratistas encargados hayan abandonado sus respectivos proyectos y que la ciudadanía esté sumamente molesta por todo esto. Ahora, la Autoridad de los Servicios Públicos y una de las empresas concesionarias del servicio eléctrico vuelven a revisar lo hecho y se comprometen a una nueva licitación. Es difícil no perder la esperanza, pero tanto la ASEP como los otros participantes de esta historia ya tienen experiencia desilusionando a la opinión pública. La credibilidad del gobierno del presidente Cortizo se mide también por el resultado de obras como esta. Quizás, ahora sí, las autoridades entiendan la importancia de concluirlas.