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Hoy por hoy

Por cada paso que se da hacia adelante, se retrocede uno o dos en materia de administración pública. El Municipio de Arraiján, en medio de esta pandemia, concedió aumentos salariales a funcionarios del círculo cero del alcalde y los concejales. Este aumento se ordena después de que la Contraloría eliminó los gastos de movilización, con los que autoridades locales lograban extravagantes ingresos de $10 mil o más, y en momentos en que la Corte Suprema de Justicia declaró ilegal el pago de licencias con sueldo para funcionarios con cargos de elección popular. Es decir, mientras se intenta adecentar la cosa pública, las autoridades locales y otros funcionarios logran esquivar las prohibiciones mediante artimañas que dejan mucho que desear de su ética. Estos aumentos –merecidos o no– tienen un tufo a política, en especial por la cercanía de estos con el alcalde y sus leales concejales. Se trata de aumentos en municipios que tienen recursos muy limitados en los que parece ser más importante tener una planilla abultada que invertir en las necesarias obras a favor de la comunidad. Es una pena que el voraz apetito de los políticos haya encontrado eco y acogida en los gobiernos locales. Es la diversificación de la corrupción.