La rectora de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi), Etelvina de Bonagas, dijo que no toma decisiones sobre el personal que trabaja en este centro de estudios superiores, a su salida de una reunión frustrada en la Asamblea Nacional. Es decir, que el nepotismo que reina en la Unachi, los dobles salarios que ganan profesores que ni siquiera dan clases, los administrativos que ganan doble salario ni ninguna de las múltiples irregularidades detectadas allí son de su responsabilidad, sino del departamento de Recursos Humanos, cuya directora sigue en su puesto, apoyada por la rectora. Pero la verdad es que el caos que impera en la Unachi no solo es responsabilidad de la directora de Recursos Humanos, también lo es de la rectora, que es incapaz –porque le conviene– de poner orden. Hacerlo sería trastocar un plan que ha llevado años ejecutarlo, a fin de que sus secuaces le permitan ser rectora per saecula saeculorum. Esta funcionaria, que empezó ganando $380 como asistente de estadística, ha escalado hasta alcanzar la rectoría, con un salario 36 veces mayor al que ganaba hace 44 años, salario y posición que ahora se niega a abandonar. Toda su palabrería no basta para tapar hechos comprobables.
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14 abr 2022 - 05:00 AM
