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Hoy por hoy

Las estadísticas nos dicen que el problema de los femicidios se agrava, que poco se logra y que, incluso, aumentan. Es una verdadera vergüenza que no se legisle con mano dura sobre este tema, cuando hay vidas que se pierden por causa de la indiferencia, de ese poca importa de los diputados en los temas en los que podrían hacer la diferencia. Se necesita más velocidad, mayores iniciativas para proteger a las potenciales víctimas, porque sus agresores, en muchos casos, no son desconocidos: son sus parejas, familiares, gente cercana que se aprovecha de eso, precisamente, de la proximidad. Y este no es un problema nuevo, es de vieja data, por lo que la deuda con estas víctimas pudo haberse saldado hace años. Pero, lejos de ello, durante la pandemia se acrecentó y agravó el problema, por lo que urge que la Asamblea Nacional sea más diligente en este asunto, incluso, el Ejecutivo debería dedicar mayor interés que el escaso que muestra ahora. “Ni una más”, debería ser la meta del Gobierno, pero, como siempre, está rezagado, reaccionado, en vez de prevenir, y las consecuencias son pérdidas irreparables y traumas que duran toda la vida.