Como si se tratara de un pastel, Laurentino Cortizo anunció cómo ha dispuesto de cada porción de los aportes que el país recibirá de Minera Panamá. Y al programa de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja de Seguro Social (CSS) le tocó la mitad, o unos $190 millones al año. Tal inyección equivale a contener el colapso de la institución introduciendo el dedo en la rendija del dique por donde escapa el agua. Es un pequeño parche que busca, ilusoriamente, calmar para que sea otro al que le toque tomar las duras medidas que se requieren para que este subprograma de la CSS subsista. ¿En qué se basó para hacer esa asignación? ¿Qué alivio traerá a través de los años? Tal vez nunca conoceremos las respuestas, porque todo lo que hace Cortizo y su gobierno es producto de la improvisación. Y así como desconocemos esos detalles, tampoco conocemos –todavía a estas alturas– el texto del nuevo contrato con la minera, pese a que se llegaron a acuerdos meses atrás. El desprecio del “Gran Gobierno” por la transparencia no es etéreo. Desde su primer día en el Palacio de las Garzas, ha dejado una larga estela de oscurantismo y opacidad.
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31 mar 2022 - 05:00 AM
