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Hoy por hoy

¿Cómo puede explicar o justificar el señor alcalde de la ciudad capital un gasto de más de $40 millones en consultorías? ¿Cómo puede ser posible tanto despilfarro, en especial cuando cientos y cientos de negocios tuvieron que cerrar por la pandemia? Es que ni siquiera se puede visualizar ese gasto, ya que no hay algo tangible que podamos señalar como para decir que hay evidencias –buenas o malas– de que el dinero se ha gastado en algo. La supina irresponsabilidad del alcalde es una razón más –y muy poderosa– para revocarle el mandato. Todas sus ideas son un completo desastre, incluyendo este gasto, que supera, incluso, los del Ministerio de la Presidencia, la institución que más plata le ha metido a las consultorías en lo que va de gobierno. José Luis Fábrega no merece seguir ocupando el cargo de alcalde, pues es evidente su incapacidad como buen administrador; sus decisiones son cuestionables desde todo tipo de vista; ha destruido y desecho cosas que funcionaban bien; su estilo al frente de la comuna más grande del país es el de un autócrata y no hay una sola obra que hable bien de su gestión. Su incompetencia es sencillamente absoluta.