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Hoy por hoy

Las reacciones, en general, al reportaje sobre la casa en Boquete que el diputado Benicio Robinson (PRD) niega que sea de su propiedad generaron diversas reacciones, la mayoría de rechazo. Eso fue entre los ciudadanos, mientras que entre los políticos –especialmente los de oposición– generó silencio. Este medio le preguntó a varios, y cuando no fue una excusa, fue un no respondo, expresado de diversas maneras, pero casi nadie tenía un criterio ni siquiera un simple comentario. Esta noticia es una asunto relativamente sencillo, pero lo preocupante es que, ante los grandes problemas del país, ese silencio de la oposición es ensordecedor. Tal parece que los políticos, de lo único que tienen opinión, es sobre su turno al poder, pues son especialistas en dos cosas: identificar los problemas y prometer sus remedios. Pero una vez en gobierno, el diagnóstico y la solución pasan a segundo y tercer plano, y entonces surge el verdadero propósito: el poder y, en especial, el disfrute de sus mieles. Tendremos que ser los ciudadanos los que impulsemos los cambios si, en cosas tan obvias, nuestros políticos, sin importar el color de su partido, no tienen opinión de nada. Es una realidad tan dura como decepcionante.