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Hoy por hoy

Indudablemente, los políticos son como buitres en busca de las oportunidades que ofrece el Estado. Las buscan para hacer dinero velozmente y a manos llenas. Para hacer sus negociados, obtienen el capital de las arcas estatales, usualmente por la vía del despojo. Roban sin control alguno, pues en Panamá reina la impunidad tan rampante como la corrupción. El transporte público no es la excepción. Muchos políticos han visto en estas concesiones del Estado una oportunidad de negocio que no han desaprovechado, al igual que lo han hecho muchas personas naturales que, en contubernio con los políticos, han acaparado decenas, cientos y hasta miles de cupos de diversos tipos: desde taxis hasta buses de ruta. Algunos se han hecho millonarios. Por lo que hemos visto, es necesario que las leyes sobre el transporte público sean reformadas para dar estabilidad y evitar la acaparación; para regular el estatus de los llamados “palancas” y se atiendan sus derechos laborales; para evitar la usura y el abuso; para regular las concesiones y sea el Estado el beneficiario y no los usureros; para brindar mejor servicio a los usuarios; para hacer más eficientes las rutas y sus horarios. En fin, es mucho lo que falta y nada lo que se hace.