La bochornosa manera en que la Asamblea aprobó en segundo debate el proyecto de ley que presentó Raúl Pineda (PRD) para legalizar la reelección indefinida de la actual rectora de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi), nos advierte que a los diputados les importa un comino la opinión pública. Por encima de todo, está mantener una red de nombramientos inmorales y hasta ilegales en muchos casos. Según un diputado independiente, la rectora estuvo haciendo lobby a favor del proyecto de ley, pero no fue al pleno a responder sobre las supuestas virtudes de este. Acuerdos de recámara, eso es lo que tiene de medular la iniciativa. El presidente de la República seguramente tendrá pronto en sus manos –para sanción o veto– este adefesio, que solo busca beneficiar a gente de su partido, que recibe –una vez más– ingresos por trabajos que no hace. El gobernante tendrá que decidir si apoya la sinvergüenzura o la rechaza. Y mientras esto avanza, el que parece hundido en un hoyo es el contralor, cuyo mayor mérito es no hacer nada. Ni en la dictadura hubo un contralor tan complaciente y bueno para nada.
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24 feb 2022 - 04:27 AM