La carrera de historiador fue anexada por la Asamblea Nacional a la larga lista de profesiones que para su ejercicio es necesario haber nacido en Panamá, además de tener que obtener una idoneidad para trabajar en museos, bibliotecas, etc. La iniciativa es un disparate desde todo punto de vista, pero nuestros diputados sufren de ceguera, además de un nacionalismo que raya en la ridiculez. Panamá debe tener la lista de profesiones reservadas para los nacidos aquí más larga, peripatética y absurda del mundo. La de historiador es la enésima carrera u oficio prohibido a extranjeros, entre los cuales se encuentran el de agente de seguridad, visitador médico, laboratorista, farmaceuta, enfermería, barbería y cosmetología, además 22 tipos de ingeniería, incluyendo los de minas y hasta la agrícola. ¿Cuál es la diferencia en que un visitador médico sea panameño o argentino? ¿O que un historiador sea alemán? ¿No cuentan sus conocimientos porque no nacieron en Panamá? Y ya que estamos en eso, ¿por qué no nacionalizar la carrera de marketing político o la de técnico de fútbol o béisbol, o que los que jueguen estos deportes en Panamá solo sean panameños? Verdaderamente, la idiotez ha llegado lejos.
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19 feb 2022 - 05:02 AM
