La detención de una exfuncionaria del Órgano Judicial –exasistente de una magistrada de la Corte Suprema– ha dejado en evidencia lo penetrado que tiene el crimen organizado nuestras instituciones políticas y de justicia. La cooperación que brindaba la abogada a grupos organizados del narcotráfico debe motivar a la máxima autoridad judicial a hacer una investigación profunda de su personal, pues, como todos sabemos, una enorme cantidad de sus empleados ha sido nombrada bajo el paraguas de la interinidad, habiendo una carrera judicial que apenas comienza a arrancar. Igualmente, se deberían auditar los casos en los que esta abogada tomó parte como representante del Judicial, mientras su exjefa debería explicar al país los motivos que la llevaron a despedirla. Ello, sin contar que esta exfuncionaria obtenía información de sus excompañeros, lo cual también es bastante grave. Durante años, algunos magistrados prefirieron la interinidad del personal y esto ha provocado tal perjuicio, que tomará años repararlo. Algunos magistrados olvidaron que “los ciudadanos son los jefes a los que tenemos que rendir cuentas y no a grupos criminales…”, como indicó la jueza que ordenó la detención de la exfuncionaria.
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13 feb 2022 - 05:02 AM
