La delincuencia política ha trasladado el teatro de sus operaciones gansteriles al nivel más bajo de los puestos de elección popular: los representantes de corregimiento, que, ante el incremento de ingresos de los alcaldes, les hacen competencia, a ver quién coge más. Así, tenemos representantes que se premian con ingresos –de hasta casi $14 mil mensuales–, muy por encima de su jerarquía, conocimientos y gestión. En consecuencia, es dinero inmerecido, un vulgar saqueo. Los partidos que concentran a estos cleptómanos son el gobernante Revolucionario Democrático (PRD) y Cambio Democrático (CD), cuyos líderes –Benicio Robinson, Pedro Miguel González y Rómulo Roux– parecen cómodos con la delincuencia de cuello blanco alojada en sus colectivos, desde donde conspiran contra los intereses de sus comunidades. Guardan silencio cómplice ante estos excesos, que también explicarían por qué seguir atomizando el país con más distritos y corregimientos: ampliar la oferta de cargos públicos para más pandilleros políticos. ¿Cuándo el contralor empezará a trabajar? ¿Cuándo nos dirá cómo esa gente se gasta el dinero? ¿O es que también obtiene sus ingresos de la misma forma que ellos?
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14 ene 2022 - 04:27 AM