Frente al despojo que sufre el erario, perpetrado por descarados alcaldes de todo el país, nadie, absolutamente nadie, hace nada. El presidente ya no se sienta en su taburete, porque, por lo que vemos, parece haberlo cambiado por una hamaca donde duerme plácidamente mientras nos roban; el contralor corrige los errores que pueden haber cometido en los papeles para que estos descarados nos puedan robar de forma expedita; y los diputados no hacen nada porque hacia esos cargos miran pensando en 2024, ya que, habiendo ahora tanta plata en los municipios, se postularán para ambos puestos para seguir con el robo. ¿Cómo puede ser posible que estos funcionarios se asignen ingresos tan elevados cuando el país atraviesa una crisis económica sin precedente; cuando estamos endeudados hasta la coronilla para cubrir el faltante en el presupuesto del Estado; cuando hay tantas necesidades de sus representados? Pueden llamarlo como quieran: dietas, gastos de movilización, pero no es más que un saqueo; y puede que este fraude lo hayan legalizado otros iguales a ellos, pero no deja de ser lo que es: un acto de pillaje, puro y duro. Y aún así, todavía se preguntan por qué definen este gobierno como corrupto.
Exclusivo
Hoy por hoy
13 ene 2022 - 05:00 AM