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Hoy por hoy

La materialización de fondos para ejecutar la carrera judicial, es decir, someter a concurso 125 puestos que, mediante acuerdo, la Corte Suprema de Justicia declaró vacantes hace unos días, entre ellos, jueces de garantías, de juicio oral y de cumplimiento del Sistema Penal Acusatorio, es un avance que, en la teoría, significa renovar -por vía de la meritocracia- nuestro deteriorado sistema judicial. Es una oportunidad sin precedentes para que la justicia recupere su credibilidad, pero eso nos lo dirá el tiempo. Si realmente se eligen a los mejores, teóricamente deberemos esperar también lo mejor y para ello solo habrá que esperar sus decisiones judiciales, que son, a final de cuentas, las que hablarán de la seriedad -o arbitriaridad- de los elegidos. Estará en manos de la actual junta directiva el futuro de la justicia en Panamá: si esta sigue siendo la caricatura de hoy o se pone los pantalones y acomete sus tareas con apego a la Ley y la Constitución, en vez del dinero, los amigos y la política. No es una tarea fácil, pero sí es posible lograrlo, solo predicando con el ejemplo. Por décadas, jueces y magistrados han actuado como operadores políticos. Ahora veremos si se convierten en operadores de justicia.