La Jornada Mundial de la Juventud (2019) costó $20 millones; atender 55 mil migrantes en 2021, $20 millones; este año se asignaron $20 millones para financiar préstamos a emprendedores. Y este mes de diciembre, el Gobierno pagó casi $20 millones para regalar jamones, pollos y piernas de cerdo, a través de contratos sin concurso. Solo uno de estos, excedió el 50% del monto total, adjudicado a una empresa de Penonomé. Tal parece que la pandemia le ha producido al Estado tal extraordinaria bonanza, que nuestros gobernantes no han dudado en celebrarlo, regalando viandas navideñas que seguramente serán más de esos $20 millones. Los anfitriones, como de costumbre, han sido políticos que, en actos y actividades nada tímidas, han repartido y repartido generosamente, convencidos de que sus electores recordarán en 2024 –cuando estén frente a la urna de votación– que ellos fueron los portadores del “qué hay pa’ mí” en estas Navidades, gracias a los tributos que hay pagar a sus majestades. Las migajas que arrojan a sus electores para esta época seguramente cuentan con el visto bueno del Gabinete, cuyos miembros decidieron borrar la palabra ahorro y sustituirla por despilfarro.
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28 dic 2021 - 04:57 AM
