El Ministerio de Seguridad presentará ante la Asamblea, autorizado por el Gabinete, un proyecto de ley que estampará la política criminológica del país. Llega tarde, pero llega. Es desconocido su contenido, pero menciona que se considerará que la sociedad panameña sufre un efecto de desintegración y descomposición familiar que se suma a la crisis de valores que reina en el país. Esta visión coincide con la del presidente, quien sostiene que las causas de la delincuencia se encuentran, precisamente, en la familia, núcleo de los problemas del país. Y, en efecto, el hogar debe cambiar, pero el cambio necesita de ejemplos a seguir. La familia panameña no era como lo es ahora. Pero cambió; han sido años y años de malos ejemplos, esos que dan políticos y gobiernos: corrupción, robos, mentiras, clientelismo, “qué hay pa’ mí”, impunidad, paternalismo mal entendido, la figura del intocable, el juegavivo y, sobre todo, adherirse a un partido político para recibir todos esos beneficios. De eso hay muchos casos, el más visible, el de dos hijos que se declararon culpables en Estados Unidos. Entonces, la teoría no empieza en casa. El referente son los gobernantes, que deben dar el buen ejemplo. Si no lo dan, esa ley será más letra muerta.
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18 dic 2021 - 05:12 AM