Es en casos como este –cuando el país empieza a recuperarse de la pandemia– que se necesitan funcionarios creativos, con iniciativa, que crean en lo que hacen, pero lamentablemente es la inercia la que actúa como las ruedas del progreso en Panamá. El turismo es una de las mayores víctimas de la pandemia y de las medidas para mitigarla. Pero la recuperación es inversamente proporcional a la rapidez con la que se tomaron las medidas restrictivas. Los números son decepcionantes si los comparamos con los de otros países, que se han puesto de pie rápidamente. Y es lamentable, porque nuestras ventajas, comparativamente, son mejores que en otros países: una población vacunada casi al 80%; los visitantes tienen los mismos beneficios que los locales en materia de vacunación; una oferta hotelera competitiva en precios y disponibilidad; una buena conectividad; una economía dolarizada, y atractivos turísticos, compras, cercanía y facilidad para los latinoamericanos. Y los turistas están ahí, dispuestos a salir del encierro. Entonces, con todo esto, ¿cómo es que no arranca con ímpetu? Pareciera que estamos anclados a la desidia, pues el Gobierno debería hacer algo más que contemplar cómo es la inercia la que toma las iniciativas.
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05 dic 2021 - 05:01 AM
