El ministro de Seguridad Pública dio declaraciones poco creíbles sobre la narcopolítica. El funcionario dijo que no sabe quién está metido en este tipo de crimen, confesión tan conveniente como inverosímil. Pero, si lo ignora, el asunto es peor, y explicaría por qué la inteligencia policial de este país no es confiable, al menos para este propósito. Es más probable que el funcionario se refugie en su alegado desconocimiento que admitir lo que sabe, pues consciente debe estar de que la narcopolítica goza de relaciones y protección al más alto nivel, por lo que su promesa de llevar a esos sospechosos –“sea quien sea”– ante la autoridad es una promesa que busca tranquilizar, pero poco probable. Es más seguro que termine sus días como ministro que cumplir esa promesa. Describió lo que pasa con la delincuencia y el Gobierno, pero sin dar soluciones, pues sabe también que, sea cuales sean, la última palabra en este tema es de la Asamblea Nacional, donde la narcopolítica cuenta con aliados poderosos. Así que, por más que lo quiera, un solo ministro nunca logrará erradicar el crimen organizado del Gobierno, en especial si lo integran pandilleros de cuello blanco.
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24 nov 2021 - 03:36 AM
