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Hoy por hoy

Si bien el Gobierno carece de una política coherente en materia de seguridad ciudadana, resulta un completo descaro que la Asamblea Nacional convoque al ministro de Seguridad Pública para que explique el por qué del aumento de la violencia. Y es que Asamblea es en buena parte responsable de la delincuencia en el país. Sus iniciativas para prevenir y reprimir el crimen organizado son absolutamente inexistentes. Lo que es peor, muchos de los diputados promueven acciones legislativas que buscan mayor opacidad en materia de donaciones de campaña, algo que facilita la penetración del crimen organizado en la política y en el gobierno. Han promovido cambios en la ley que son de abierto beneficio para victimarios y poco o nada a favor de las víctimas; sus proyectos de ley muchas veces pretenden legalizar lo que antes eran delitos; la legislación sobre los procesos judiciales la han convertido en campos minados, cuyo único fin es anular las investigaciones del Ministerio Público y en su planilla se han hallado a pandilleros que gozan de protección política. Entonces, la Asamblea, como dicen políticos de oposición, no es una solución, es parte importante del problema. Solo recordemos que, hecha la ley, hecha la trampa.